AHAHAHAFGHJKHYUJHHJUHHJF IGH ;////;
Gracias por leer, perdon por demorar. Es que se me seco el cerebro (?) ;o;
Y.. y… y bueno eso. /o/ -Inserte corazon ghei-.
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Gracias por leer, perdon por demorar. Es que se me seco el cerebro (?) ;o;
Y.. y… y bueno eso. /o/ -Inserte corazon ghei-.

Autora: Amaya
Género: Drama&Romance.
Parejas: KiWoon
Capítulo: Seis
Dedicatoria: A Ahiru ;u; ♥
C.A. : Es fome(?), no me odien. Q ___________ Q </3
Las calles estaban completamente húmedas, la lluvia había caído con fuerza, como si el cielo tuviese una clase de ira y aquella la hubiese desfogado con su llanto. Mis manos se ajustaban al timón de la moto y todo corría a mí alrededor a velocidad creciente. Mi rostro se encontraba húmedo, las gotas se perdían en el final de mi barbilla luego de recorrer mi faz por completo. Sentía que mis ojos se escocían hasta hacerme doler y mi respiración fallaba a causa de la irritante adrenalina que me estaba consumiendo.
La atmósfera que me rodeaba era completamente siniestra y atemorizante. Me envolvía y un miedo cegador me abrazaba hasta el punto de sentir asfixia. Deseaba que alguien detenga mi desagradable recorrido. Deseaba no estar solo en ese momento… Al mismo tiempo deseaba estar muy, muy lejos de ahí.
Un destello de luces apareció frente a mí, arrastrándome al origen del mismo. Me encogí ante el dolor… ¿Por qué debí doler tanto?
Abrí mis ojos de golpe y me removí inquieto. Tenía miedo, me dolía el pecho. Sentía como mi corazón podía salirse pero no de emoción, sino de angustia y desgarro. Tal vez fueron dos minutos los que me tardé en notar que yacía a lado de Dongwoon, su mirada se había perdido en mí, me sujetaban firmemente entre sus brazos y mis manos estaban ceñidas a él. Su ceño se fruncía por momentos.
Despertaba de un largo dormitar, ya era de mañana, lo podía notar por los suaves rayos del sol iluminando la recamara de él y calentando al cama que habitábamos. Mi cuerpo desnudo estaba envuelto en sábanas, Woon tenía puesto una remera suelta y bóxer. Recordé que él se había duchado antes de volver a quedar dormidos, luego… Luego de hacer el amor.
Hacer el amor, me sorprendí a mi mismo teniendo aquella frase como descripción al acto del día anterior. Me ruboricé al volver al pensarlo. Tal vez me estaba equivocando al usar un término tan profundo, pero no había sido un desliz pasional, no lo sentía así, no era como si tan sólo hubiésemos tenido un encuentro sexual. Dongwoon me producía más que eso, quería seguir con él. Me llenaba de nervios, de sensaciones extrañas y sobre todo… Me llenaba de una alegría singular con sólo su presencia. Deseaba que se quede a mi lado. En mí, tal vez, habían despertado sentimientos por él… Si es que no los tenía ya. Quería recordar como era antes mi relación con él.
Pero, ¿qué pensaba él de todo eso? Tal vez, el estaba viendo las cosas de forma distinta a la mía. ¿Y si me pedía olvidar todo esto?
Hundí mi rostro sobre su pecho y empezó a repartir caricias por mi espalda y cabellos. No quería que nadie me saque de ahí jamás. Luego, tomó mi rostro entre sus grandes manos haciendo que lo observe. Me sentí un muñequito que podía actuar de la forma que él quisiese. Estudió mi rostro por un extenso minuto y me besó. Era tan dulce, tan suave y reconfortante. El mal sentimiento que me había dejado la pesadilla desapareció, podría decir que, por completo. Detuvo el beso antes que se tornase más profundo y juntó su frente a la mía. Su sonrisa me volvía loco. Él me volvía loco. No entendía, ni sabía que me estaba pasando. Estaba seguro que en todo momento mi cara se tornaba rosa y una sonrisa estúpida se cruzaba por mis labios.
Tomé una extensa ducha de agua caliente, Dongwoon dijo que podía darme mi tiempo… Y eso estaba haciendo. Cada que cerraba los ojos para posarme bajo la regadera, las imágenes del día anterior aparecían en mi mente de forma muy nítida. Sonreía ante el recuerdo.
Había pasado. Había tenido relaciones con un hombre. Ese hombre era Dongwoon y lo repetiría, una y mil veces más.
_ _ _
Llegué casa y no había nadie, me había traído en su auto. Trataba de seguirle una conversación normal, de mostrarme tranquilo… Pero no podía controlar mis nervios cuando me tomaba entre sus brazos de forma repentina, cuando jugaba con sus labios sobre mi piel. Me gustaba mucho que lo hiciera, pero no sabía cómo reaccionar.
En el sofá grande de mi sala, me encontraba entre los brazos de él. Me acunaban y sus piernas rodeaban mis caderas. Le advertí que estuviera listo por si alguien llegara; lo empujaría tan lejos pudiese.
Dongwoon y yo manteníamos una conversación completamente trivial, había logrado mantenerme tranquilo con el hecho de estar junto a él, ignorando que me tuviera en brazos y que siempre acercara su rostro de manera peligrosa. Trataba que siempre se hablara más de él, que de mí. Ahora quería de convencerme que era menor que yo. Me quedé observándolo, era poco fácil de creer. Su mirada denotaba diversión, así como su sonrisa. Realmente le ponía más edad.
Tocaron el timbre y yo, como había prometido, lo empujé… Caí sobre la alfombra patéticamente. Me puse de pie y acomodé mi ropa para atender la puerta con rapidez.
- Ah, ya estas acá. Olvidé la llave y pensé que me quedaría afuera… –Era mamá. Entró presurosa apenas posando su mirada en mí y, de pronto, paró en medio de su caminar, antes de ingresar por completo a la cocina, giró y miró a Dongwoon, quien estaba ya de pie sonriendo suave-. Woonie… Cuanto tiempo…
_ _ _
Yoseob interrumpió la paz de mi silenciosa habitación con una entrada tan eufórica como él mismo. Me encontraba adormilado divagando en mis pensamientos vacíos y sin matiz. Dongwoon había almorzado en casa, había sido extraño. Le comentó a mi madre lo que había hecho en el tiempo que no la había visto; parecía ser un poco más del tiempo que yo estuve ‘dormido’. Luego de eso, se marchó no sin antes depositar un beso casi superficial sobre mis labios. ¿Ahora podría verlo siempre?
No volví a mencionarle el tema ni nada relacionado con Dongwoon. No llegué a comentarle aquel extraño sentimiento que sentía cuando se trataba del menor, extrañamente menor. ¿Seob sentiría lo mismo con Jun? Deseaba indagar, pero lo deje así.
Por alguna razón, al llegar a su casa sentí como si no hubiese salido de la mía, todo en ella era acogedora, empezando por su mamá la cual nos abarroto en comida. Como me había dicho él la primera vez que nos volvimos a ver, fingí recordar a los de allí. A cambio recibí sonrisas.
Hasta llegada la noche nos mantuvimos hablando de cosas banales. Me contaba sobre él, sobre Jun, sobre como llegué al estudio de baile. Seob comentó que yo trabajaba ahí mismo medio tiempo pero no llegó a decirme como que ni como lo retomaría. Hablaba siempre sin detalles, como si no desease saturarme de información y se lo agradecía enormemente. En casa, no me atrevía a preguntar acerca de nada; ni del accidente, ni de cuánto tiempo estuve así, ni nada. Tenía miedo de desenterrar tristezas sobre mi familia, un incidente así es mejor olvidar.
Sentí que el tiempo corría extrañamente lento durando el periodo que Yoseob me hablaba. Por momentos, en el estómago se me hacía un nudo tan apretado que podía llegar a creer que permanecería ahí para siempre. No podía imaginarme cada di pasar. En esos momentos, ¿qué fabricaba mi mente? ¿Cuándo la mitad de mi memoria desapareció? ¿Cuándo volvería?
Dongwoon. Me percaté de la nula presencia que tuvo el y no me sentí mejor. Entre mi entrañas habitaba el deseo de que Yangyo continúe su hablar y le nombre, mas eso no sucedió.
Dongwoon… ¿Dónde estuviste mientras dormía?
_ _ _
Mis pesadillas se volvieron constantes, era siempre la misma y me era imposible despertar hasta que el destello de luces haga su aparición. Parecía estar atrapado en mi mente y ni siquiera lograba entender el significado que aquel sueño. Ante cada despertar anhelaba que Sonseuko apareciese a mi lado, pero eso no pasaba. ¿Cuándo será la próxima vez que sea lo primero que vea al despertar? Lo extrañaba. Lo extrañaba tanto que a veces me dolía. ¿Cuánto había pasado desde que nos vimos? Era poco tal vez, pero lo sentía mucho. Era inevitable, como si mi subconsciente me obligara a pensar en él, en recordarme cada cosa que me gustaba de él y como me sentía a su lado. No sabía si llamarle y él no me llamaba.
Había regresado a casa desde el estudio de baile, la mañana paso rápido gracias al baile y agradecía a la nada por eso. Cuando me fui a husmear al salón de Woon tocaba para los niños, lo encontré vacío… Una vez más. Llene la tina por completo con agua tibia y me sumergí una vez que me encontré desnudo. Luego de observar como mis dedos tomaban forma de pasa, cerré los ojos… Me sentía adormilado.
Sobre la ceda blanca, que resultaba ser el cobertor de la cama, yacía un cofre. El cofre que ahora guardaba en uno de los cajones de mi mesa de noche. Me acerque para tomarlo con cuidado y sonreír, no recordaba haber visto una sonrisa similar en mi rostro, levante la tapa y se dejó escuchar la ya conocida melodía… Aquella que podía embelesarme. En el momento que tome su contenido con mi diestra, unos brazos ajenos me rodearon por detrás totalmente, uniendo nuestros cuerpos antes de susurrar a mi oído…
Mis manos se aferraron a los bordes de la tina, creí que me ahogaba. Mi cabeza había llegado a hundirse por completo y aquello me tomo desprevenido y con temor. Sentí que la muerte me llamaba.
De manera rápida, decidí ir a buscar a Woon a su casa; tal vez debí hacerlo antes, pero me resultaba un poco desesperado… Ahora lo estaba. Llevaría algo de comer, podía ser así agradable mi llegada. Mente positiva Gikwang, piensa en positivo.
Tome una de mis chaquetas deportivas y salí de casa. Mi ruta tenía una primera parada en el estudio donde bailaba, ya que de ahí sabía que camino para ir a casa del menor; no estaba en mis planes perderme. En el momento en que pasaba por la entrada principal del lugar que había visitado esa misma mañana, vi salir a JunHyung de ahí y se acercó a mí mientras una de sus cejas se arqueaba y alzaba.
El aire golpeaba contra nuestros cuerpos, de forma ligera y los arboles crujían todos, a un mismo ritmo que formaba una acompasada melodía.
¿Que acabas de decir, Kwang..?
No fue como si hubiese pensado, tan solo lo sabía. Sabía bien que el chico a quien tenía en frente era una aspirante a compositor con un talento innato que lo llevaba a la cima. Todos sus pequeños trabajos iban teniendo éxitos y frutos. No le faltaba mucho para ser sumamente conocido. Negué suavemente con el gesto y de mi boca salió un inseguro ‘no’. ¿Era posible que este volviendo a recordar…?
De repente, mi corazón comenzó a golpear con fuerza. ¿Por qué me decía eso tan como si nada? Tenía algún propósito? Me limite a asentir y el inhalo mirando a otro lado. Luego de eso, nos despedimos sin mucho más que decir.
Debería volver a casa.
Y de pronto, el brillante rostro de Dongwoon sonriendo apareció en mi mente y no salía de ahí. Deseaba verlo, deseaba que me sonría, nuevamente todo mi interior se aceleró por pensar en él. Mis pasos eran rápidos pero temblorosos, en todo el camino choque con un par de personas en medio de la acera… Lucia torpe. Me adentre al edificio donde residía su departamento. El ascensor no tardó en llegar y los dieciséis pisos se hicieron una nada en menos de lo que creí… Pero no sé cuánto tiempo estuve frente a su puerta, dudando sobre si tocar o no. Una vez que decidí presionar el timbre mis piernas temblaron inconscientemente y tuve ganas de salir corriendo como un niño. Uno, dos, tres pasos y la manija de la puerta girando… Tan sólo vasto eso para tener a Dongwoon frente a mí una vez más. Los minutos, las horas y los días que no lo había visto desaparecieron. Solo podía recordar nuestro último encuentras y las infinitas ganas de que algo así, se repita.
Sus párpados se abrían y cerraban de forma constante, tal vez debí avisar que venía. Su cabello lucía un tanto desordenado, las mangas de su camisa estaban remangadas y los dos primeros botones sin abrochar. Susurre un inaudible ‘Hola’ que se perdió en el aire.
Su voz era tan hermosa como siempre que me estremecí. Y su sonrisa hizo aparición creando el cuadro más perfecto que nadie ha podido pintar. Quería derretirme pero opte por algo mejor. Mis ojos se cerraron en el momento estuve aferrado a su abdomen; sentí como, con lentitud, sus brazos pasaban por encima de mis hombros y me estrechaba contra su cuerpo aún más.
Dime que me extrañas tanto como yo a ti…
Mis ojos se abrieron cuando sentí la suave y gloriosa textura de los labios ajenos sobre los propios, y se volvieron a cerrar. Ya estábamos dentro de su casa y él tenía su espalda recostada en la puerta mientras mi cuerpo era ceñido al suyo. Una de sus manos se perdía entre mis cabellos al tiempo que nuestras lenguas tenían un encuentro casual; con su otro brazo me tenía firme de la cintura. Mis dedos se enterraban en sus brazos y ambos tironeábamos de nuestras ropas, como si liberábamos aún más sensaciones. Todo seria un más perfecto si no tuviésemos la necesidad de respirar. En sus brazos, fue donde mi cuerpo permaneció por prolongados minutos y no es que desease algo más, el calor corporal ajeno abrigándome era una sensación maravillosa.
Me gustaba estar a solas con él, cerca de él. Era como si tuviera un imán hacia mi cuerpo que exigía el mantenerse unido a él. ¿Qué me has hecho Dongwoon? Mordí ligeramente mi labio inferior y sentí como el calor se paseaba por mis mejillas.
Desde ese día, casi, por no decir todas las tardes fueron como esa. Usualmente me esperaba luego de terminar de dictar sus clases e íbamos a su casa juntos. No siempre, pero a menudo dormía con él, simplemente era el no querer irme de su lado. Mis mejores noches eran a su lado, besándolo antes de dormir y a penas en el despertar.
Estaba finalizando el cuarto mes desde que lo conocí en los columpios cuando, en un lugar apartado de la ciudad me susurró al oído que me quería. Ese día nos volvimos “novios” de forma oficial. Ese día entendí que en mi corazón y mente ya solo habitaba Dongwoon y … Que me había enamorado de él.
Si tan sólo hubiera sabido que faltaba poco para aterrizar y tocar a la realidad.
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Autora: Amaya
Género: Romance. (?)
Parejas: KiWoon
Dedicatoria: Pastelajes jes.\(• ε •
C.A.: Sé que falta subir Koiuta pero eso está en proceso. ㅜㅜ (?) No es la gran cosa, ojalá les guste aunque sea un poquito esto asdf. ㅠㅠ
Los dedos se Dong Woon recorrían, de manera sigilosa y tímida, los brazos desnudos de Gi Kwang. Jamás se había atrevido a tocarle más allá de abrazos, pero él bien sabía porque había tomado el valor de conocer aunque sea un mínimo de la suave piel contraria. El mayor de ambos yacía dormido en la pequeña cama que poseía. Él seguía sumido en sus sueños. Sueños donde la realidad era distinta a la que estaba acostumbrada. Si tan sólo pudiera quedarse atrapado en aquella fantasía que Morfeo fabricaba en su mente.
Despertó asustado por el calor ajeno a su cuerpo que le hacía compañía. ¿Qué hacia Sonseuko ahí? Mirándole de la manera que solo la sabia mirarle. Ambos sabían que al más alto no le correspondía estar en ese lugar y a esa hora. La época que los aprisionaba estaba en contra de aquel amor ilegal que ambos sentían. Un amor pecador, sucio y visto mal ante los ojos de todos. No había más que miradas entre ellos, no había noches pasionales y de entrega, tan solo castos besos e interminables abrazos donde Dong Woon podía sentir que protegía a Kwang y viceversa. La atracción a primera vista que ambos sintieron fue meramente alimentada con sonrisas, gestos, detalles y un accidental beso que habían anhelado en secreto.
¿Por qué sus manos deben ser tan cálidas? ¿Por qué yo no me atrevo a tocarle? Dong Woon, se solo mío… Aparte de ti, no tengo más nada, no quiero más nada.
La mirada del menor tan solo tenía una palabra para describirla: Desesperación. Bajo la capa de oscuridad que los cubría gracias a la noche, los destellos de cada par de ojos, se encargaban de exponer los más extensos discursos de amor que solo ellos sabían descifrar. Si había algo más fuerte que su amor, era el deseo de permanecer juntos… Un deseo netamente imposible que habían llevado, hasta el momento, como un secreto… Como si fuese un delito.
Créeme cuando digo que te amo. Créeme cuando digo que eres lo más valioso e importante que tengo. Nunca dudes, ni olvides mis palabras. Gi Kwang, yo dejaría y daría todo por ti.
Los firmes brazos de Woon envolvieron con devoción aquel cuerpo del ser tanto amaba y deseaba. Algo sucedía pero no lo diría, no le importaba ser llamado cobarde. Tal vez realmente lo era, no encontraba las palabras.
Era la primera vez que se besaban de aquella forma. Con libertad, con pasión, dejando al descubierto cada sentimiento que desbordaban de sus cuerpos. Nadie nos observara. No hay manera de que ahora me alejen de ti. El cuerpo del más pequeño tembló de forma notoria en el momento en que quedo atrapado debajo de su amante. Realmente podían estar así de cerca, no era un sueño, fantasía o algo similar; tan sólo era una noche perfecta donde al parecer nadie los descubriría.
Si me dieran a elegir entre morir o estar lejos de ti, elegiría la primera. Mi vida ya no sería vida si no te tengo conmigo.
En aquella diminuta habitación, tan solo el claro de la luna les regalaba un ligero destello que cruzaba la ventana. Podían ver sus rostros y dedicarse sonrisas amplias que eran interrumpidas por cortos besos. Aquella noche, compartieron besos como jamás lo habían hecho y jamás lo volverían a hacer.
Las manos de Kwang se cerraron en la remera del otro al sentir como arrimaba su cuerpo contra el suyo. Como lo aprisionaba en su totalidad. La lengua de Woon se paseaba por la cavidad bucal contraria, explorando cada rincón de la misma, antes de empezar una adictiva danza; la cual solo la falta de aire los obligaba a detenerla. Ambos manifestaban sensaciones internas, que si bien habían sentido antes, ya no era necesario ocultar. Por lo menos, en ese momento no.
Ellos se conocieron dos primaveras atrás. Cuando Dongwoon ya había cumplido los 16 y podía ser asignado a un trabajo fuera de lo familiar. El primer día, sus ojos divisaron una repisa vacía, tan solo con materiales en lo más alto de la misma y a un chico bajito tratando de llegar a ellos a base de diminutos saltos. Parecía un niño y aquello le hizo gracia, optó por acercarse y brindarle su ayuda. Así vio por primera vez a Kwang, que había entrado poco menos de año antes de que él, puesto que era mayor. Fue la primera vez que Sonseuko lo vio sonreír y con claridad sintió como algo se sacudía en su interior. Era una sensación agradable y deseaba que suceda nuevamente. Pero necesitaba de su compañero y su sonrisa. Necesitaba no alejarse de él.
Juntos por y para siempre.
Pero ellos no saben que el siempre no existe.
Dong Woon contorneaba el cuerpo del mayor con sus manos, bajando desde sus hombros a su cintura y finalizar en sus muslos; una y otra vez, de manera ansiada pero a la vez cuidadosa. El otro amante, aun mantenía firmes sus manos sobre la ropa ajena y tardo en soltarla, para pasar a acariciar su torso, nuca y cabellos.
Más que poseerte, yo deseo cuidar tu corazón.
El más alto de ambos se alzó, trayendo consigo a Gi Kwang; este último quedo sentado sobre las piernas ajenas, enredando alrededor del menor. Fue en aquella posición que, por primera vez, sus partes inferiores rozaron, despertando agresivamente en cada uno de ellos. Woon fijó sus manos en las caderas del más bajo, incitándole a moverse más, sin miedo, como deseaba, dejando que provoque en el toda clase de deseos. Kwang se dejaba escuchar tímidamente, a base de gemidos que trataba de ocultar con todas sus fuerzas; pero Dong Woon estaba ahí, estaba ahí para él y, en ese momento, lo que más deseaba era sentir el punto cumbre de su amor. El primer amor de ambos.
En la habitación, se oían sus respiraciones agitadas junto con el bombardeo de sus alocadas palpitaciones cardíacas. Kwang se había encargado de despojarle de su prenda superior una vez que sintió como el tacto ajeno por debajo de su musculosa, marcando su abdomen y presionando sus endurecidas tetillas. Un poderoso sonrojo se apodero de sus mejillas y trato de ocultarlo refugiando su rostro en la curva del cuello contrario; delineando aquella marcada nuez de Adán, que siempre había llamado su atención. Sus gruesos labios y lengua se pasearon por cada centímetro de su piel expuesta y sus dientes hicieron inconsciente presencia en el momento que los largos falanges de Dong Woon tocaron su miembro viril por encima de su bóxer, que era lo único que llevaba puesto en su zona inferior para dormir.
La dulce voz del mayor hizo eco en los oídos del menor. Podía percibir lo frágil que el otro se volvía al estar entre sus brazos, como vibraba sobre él. Aquella ternura que Kwang siempre había mostrado ahora se convertía en morbo. Cada gesto, cada seña, hasta el mínimo suspiro y el aumento de roces, lo sacaba de su propio autocontrol. La palma de su mano reemplazo el trabajo de sus dígitos, masturbándole con más insistencia, notando con claridad como su sexo tomaba forma y en consecuencia, el propio también. Sus miradas se encontraron una vez más y a través de ellas se confesaron lo mucho que habían deseado aquel momento. Lo mucho que deseaban hacer el amor. Todo va estar bien. Dong Woon pasó a tomar con firmeza las piernas del más bajo, en el instante que estampaba un pasional beso en sus labios, y lo empujó contra la pared donde la parte superior de la cama reposaba La tibia piel de Kwang se erizó ante el brusco contacto con el sólido, mas se mantuvo firme mientras el otro terminaba de sacarse el pantalón. La lengua del menor comenzó a pasearse, hábil, por el cuello y torso de su amante, dejando marcas rojizas por doquier. Gi Kwang era suyo y no debía quedar duda de ello. Las manos de este se encargaban de repartir masajes a la cabellera de alto, su cabeza reposaba sobre la pared y mantenía los parpados cerrados, su mente retrataba aquella escena que estaba viviendo y la que estaba por venir.
Adrenalina era lo que corría por los dos jóvenes cuerpos ya desnudos. Sin mucho que dudar, el más pequeño empujó hacia atrás al Woon, posicionándose sobre el mismo. Su cuerpo comenzó a moverse por sí solo, de forma felina, deseosa, provocándole aún más. Llevó su diestra para acariciar aquel torso desnudo y marcado, que hasta ese entonces había sido un secreto, por toda su extensión; paseando sus dígitos hasta por debajo de su ombligo una y otra vez mientras una sonrisa curvaba su faz. Los besos de Kwang bajaban desde las mejillas hasta la barbilla para terminar nuevamente en el expuesto cuello del menor, realizando movimientos lentos y, para el ‘sometido’ hasta torturadores. Las manos del menor no dejaban de recorrer sus costados, ejerciendo presión por momentos en ciertas zonas con la yema de sus dedos, jadeando entre sus dientes. Sonseuko empezaba a salirse de sus cabales al estar atrapado bajo él, deseaba besarle, marcarlo… Marcar cada parte de su blanquecina piel, volverse uno con el mayor. Demostrarle el cómo sería tocar el cielo juntos aún vivos. Fijó las palmas de sus manos sobre las nalgas y, de forma tosca y repentina, las apretó contra sí y empezó a mover las caderas debajo de él. Sus miembros erectos ejercían una fricción insistente y hasta dolorosa. El placer que sus cuerpos manifestaban era reflejado en los gemidos coreados que envolvían su entorno. La voz ronca y excitada de ambos retumbaba contra las paredes mientras sus cuerpos lo hacían entre ellos.
Dong Woon hizo girar a Kwang, volviendo a posicionarse sobre él. Su vista recorrió de manera feroz el perfecto cuerpo del más bajo. Quería ser el primero en verlo así y el último. Quería tocar y poseer hasta lo más íntimo de él y que nadie más lo haga. Deseaba ser el único con ese placer, con esa dicha, ser el dueño y la posesión del mayor.
Las piernas de Gi Kwang estaban posicionadas a cada lado de él, el alto las sujetaba mientras aún lo contemplaba. Se estremeció ante lo que parecía ser una orden, pero ni siquiera lo pensaría… Su cuerpo ya empezaba a actuar acordes sus deseos. Cerró sus orbes mientras sus manos comenzaban un recorrido que iba desde su cuello, pasaba por todo su abdomen y llegaba a su propia erección, masturbándose de manera lenta, moviendo sus dígitos sobre la glande para luego pasar a masajear por completo todo el cuerpo de su virilidad. Se dejaba llevar por sus instintos, por lo que causaba el menor, por lo que deseaba causar en él… Pero este último ya no podía esperar mucho más. Inclinó su cuerpo e introdujo dos de sus falanges a la semi abierta boca ajena para que los lamiera.
Su voz quebrada por el éxtasis se oyó en un susurro mientras terminaba por inclinarse para dejar su rostro cerca al ajeno. Retiró sus dedos y se aseguró de que las piernas aún se mantengan en su lugar. Empezó a besarle de forma feroz, sentía como sus cabellos húmedos por el sudor ya se pegaban a su frente, su mano libre la usó para seguir masturbando a su pareja con e introdujo sus dígitos ensalivados a la entrada de Kwang de un solo movimiento. Se percató claramente como se quebraba debajo de sí y ahogaba su grito dentro de su boca. Aminoró el ritmo de aquel pasional ósculo, cuando empezó a mover sus dedos dentro de él, tan sólo dejaba cortos roces sobre sus labios como si aquello pudiese calmarle. Cuando los movimientos del mayor se tornaron más placenteros, el alto se retiró de él; se limitó a sonreírle y con fuerza lo hizo girar sobre su sitio. Nuevamente tomó sus caderas, por detrás e hizo presencia en medio de sus glúteos con su erección pronunciada, que urgía de atención. Los labios de Sonseuko se pasearon desde su espalda baja, por la ruta de su columna, hasta llegar a la nuca y luego al oído, donde suspiró. Su diestra se enroscó en su cintura alzándola para posicionar su glande en la entrada ya dilata del más bajo.
Te amo.
Dong Woon embistió con fuerza, dejando oír un gemido propio a voz roca junto con el rechinar de la cama bajo sus cuerpos. Observó como las manos de Kwang se aferraban a las desordenadas sábanas con fuerza y su rostro no se levantaba de la almohada, donde desfogaba el dolor que sentía en ese momento. Condujo su mano libre hacia una de su amante para entrelazar sus dedos, superficiales roces labiales se paseaban por debajo de sus cortos cabellos. Los sentimientos que embargaban ambos cuerpos iban creciendo de forma desmedida y acelerada, como si hubiese límites en aquel amor que ambos habían creado para ellos. De forma clara de sintió como el mayor retomaba el movimiento de sus caderas y el alto supo que estaba listo.
Así empezaron embestida tras embestida, la espalda de Gi Kwang se quebraba con claridad cada vez que su amante entraba y salía de él, cada vez con más fuerza, con menos tacto, con más erotismo y menos conciencia. Tan sólo dejando al descubierto sus deseos carnales, pasionales y sentimentales.
Somos uno.
El pertenecerse en cuerpo y alma, para ambos era el mayor placer. Dong Woon manifestaba más de alocado descontrol cada vez que era envuelto por la estreches del mayor. Escucharle pedir por más, pedir por él, sus gemidos mezclados con los suyos, ser testigo de que el sentirse loco de amor por él, era recíproco… Era el mejor paraíso. Kwang se sentía más completo que nunca, el placer que llegaba a su cuerpo era demasiado, no cabía en él. Sentía como su corazón era como una bomba de tiempo, que en cualquier momento explotaría y de aquel estallido tan sólo se notaría la sobredosis de dicha y placer que sentía en ese momento.
Gi Kwang era para Dong Woon. Dong Woon era para Gi Kwang.
Sonseuko dejo una juguetona mordida en la nuca contraria antes de un ligero beso y salió de él con rapidez. Kwang ladeo su ya adolorido y sudoroso cuerpo para buscar la mirada contrario, y tan sólo logró que lo termine de girar, quedando una vez más de frente. Se miraron por un extenso segundo. Demasiado extenso para ambos, el cosquilleo que sentían en el vientre era realmente insoportable y tortuoso… Cada uno juntaba sus pocas fuerzas para soportar pero el momento del orgasmo ya estaba casi encima de ellos. Las piernas del más pequeño fueron alzadas unas vez más para que Woon entre con fuerza y exactitud, volviendo a embestir contra él, sin pudor alguno. Ambos se encontraban ya idos en el placer.
Los brazos de Kwang de aferraban al cuello ajeno y sus caderas golpeaban insistentes contras las otras, a un ritmo brusco. Bastó que el alto de un ligero apretón en el sexo de su pareja para que se corra en medio de sus abdómenes. El mayor rechinó sus dientes, unos contra otros antes de dejar oír un grito que desapreció en un hilo de voz, su frente quedó apoyada en el hombro contrario y Woon dejó un beso perdido sobre sus cabellos. Con cuidado lo volvió a acomodar en el colchón y le susurró algo que no llegó a escuchar puesto que se encontraba embistiendo nuevamente contra él. No tardó mucho en llenar a su amante con esencia, para terminar derrumbado sobre su cuerpo. Ambos, perlados por el sudor y jadeantes se mantuvieron unidos aún, extensos segundos. ¿Cuánto tiempo había pasado? Quién sabe. Todo pudo haber desaparecido, podrían ser los únicos habitantes de la Tierra en ese momento, pero si estaban juntos daba igual lo demás.
Con cuidado, Dong Woon salió de él mas no se alejo porque Kwang no se lo permitió; se aferró a su pecho, donde se refugió como si buscara protección y tal vez así era. El más alto lo envolvió entre sus brazos, con todas las fuerzas que le quedaban en su cansado cuerpo. Acarició sus cabellos, su espalda, sus piernas, sus brazos, cada parte de él mientras lo pegaba más y más a su cuerpo. Lo ceñía con obstinación.
No quiero que seas de nadie más. No quiero que ames a nadie más. Quiero que tus sonrisas sean sólo para mí… Soy egoísta, lo sé.
De a poco, pudo observar como los pequeños ojos del mayor se cerraban y una bonita sonrisa se formaba en sus gruesos labios. Sobre ellos, dejó un beso corto.
Ese fue el último beso entre ellos. El último abrazo. La última sonrisa.
Nunca más se volvieron a ver.
Dos noches anteriores a aquella, a Dong Woon se le fue comunicado un compromiso con una adolescente que rondaba su edad, un poco menos, de una ciudad vecina. Era de una familia acomodada y los padres de él se sentían dichosos de que los padres de ella hayan aceptado aquel trato, siento los “Son” una familia de una clase pueblerina. ¿Era el buen aspecto físico de Woon? ¿Su porte? ¿Su carisma? Quién sabe, pero él debía mudarse a aquel lugar a hacerse cargo de su deber.
Se lo confesó a Kwang mientras dormía, él sumido entre sueños, nunca se enteró de nada.
Los materiales siguen estando en la parte más alta de la repisa y sin Dong Woon no hay como los alcance… Sin él, no puedo hacer muchas cosas… Estoy vacío.
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Sí, pronto, lo prometo, gracias por leer. ;; ♥
Muchas gracias por comentar y por leer ~ pronto la continuación. <3 ^^
AHahaha, el JunSeung no existe dependiendo de la fan, ya subiré el otro. Gracias por leer<3
Muchas gracias por comentar y claro que el fic seguirá. <3
¡Por supuesto que lo subiré!
Gracias por comentar y seguirnos : 3

Preguntó la madre bastante intrigada, conocía a JunHyung hace mucho tiempo, YoSeob solía traerlo a casa muy seguido, hasta se quedaba a dormir. Ella solía charlar bastante con él, las veces en las que se lo topaba, ya que era una mujer ocupada en el restaurante familiar, pero podía notar que era un chico educado, con gustos claros por el hip hop y cierta obsesión por la coca-cola, ya que cada vez que venía, su hijo compraba muchas latas de esta, pero nunca de todas las conversaciones que sostuvo con aquel amigo tan cercano de su hijo éste le contó de alguna novia, aunque ella nunca preguntó, no era imprudente.
YoSeob estaba aliviado, imaginaba que tendría algún problema por andar merodeando así y su acto de “vandalismo” le traería una condena, pero por suerte Kwang salió a su rescate y no era la primera vez que lo hacía, ya se había vuelto costumbre.
Lo había escuchado, no tuvo necesidad de interrogar, Seung le estaba confesando que le gustaba otra persona, aunque ya sabía perfectamente de quien se trataba, sus parpados no podrían contener más las lagrimas que querían huir, apretó la mandíbula haciendo crujir los dientes y preguntó.
Muchas gracias por leer y por el comentario ;; ♥
Me apresuraré con el siguiente asdjewj gracias de nuevo ;u;
Ay, muchas, muchas gracias por leer y por el comentario ;; ♥
Es la primera vez que hago algo así alkdjwek. Muchas gracias de nuevo. ;; ♥
¡Ay! ;; Muchas, muchaaaaaaaas gracias. Claro que la seguiré, sólo que soy un poquito lenta adljsdkj. Gracias por leer. ♥