kariinyappy sent: MALDITAAAA ASJHBSHDJBSNSAJHDBASJHDNSA POR QUÉ DEMORAS TANTO EN ACTUALIZAR .lllllllllllllll. ¿Por qué siento que Dongwoon es el malo de la película? ¿Por qué se me hace que cuando Kiki tuvo el accidente fue por culpa de él? jfhnhjfbhjbfs QUIERO MÁS >:C eso, besitos. <3

AHAHAHAFGHJKHYUJHHJUHHJF IGH ;////;

Gracias por leer, perdon por demorar. Es que se me seco el cerebro (?) ;o; 

Y.. y… y bueno eso. /o/ -Inserte corazon ghei-.

Koiuta (Cap VI)

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Autora: Amaya

Género: Drama&Romance.

Parejas: KiWoon

Capítulo: Seis

Dedicatoria:  A Ahiru ;u; 

C.A. : Es fome(?), no me odien. Q ___________ Q </3

Las calles estaban completamente húmedas, la lluvia había caído con fuerza, como si el cielo tuviese una clase de ira y aquella la hubiese desfogado con su llanto. Mis manos se ajustaban al timón de la moto y todo corría a mí alrededor a velocidad creciente. Mi rostro se encontraba húmedo, las gotas se perdían en el final de mi barbilla luego de recorrer mi faz por completo. Sentía que mis ojos se escocían hasta hacerme doler y mi respiración fallaba a causa de la irritante adrenalina que me estaba consumiendo.

La atmósfera que me rodeaba era completamente siniestra y atemorizante. Me envolvía y un miedo cegador me abrazaba hasta el punto de sentir asfixia. Deseaba que alguien detenga mi desagradable recorrido. Deseaba no estar solo en ese momento… Al mismo tiempo deseaba estar muy, muy lejos de ahí.

Un destello de luces apareció frente a mí, arrastrándome al origen del mismo. Me encogí ante el dolor… ¿Por qué debí doler tanto?

Abrí mis ojos de golpe y me removí inquieto. Tenía miedo, me dolía el pecho. Sentía como mi corazón podía salirse pero no de emoción, sino de angustia y desgarro. Tal vez fueron dos minutos los que me tardé en notar que yacía a lado de Dongwoon, su mirada se había perdido en mí, me sujetaban firmemente entre sus brazos y mis manos estaban ceñidas a él. Su ceño se fruncía por momentos.

  • ¿Mal sueño? Murmuró apenas posando sus labios en mi frente. Sus brazos me afirmaron aún más contra su cuerpo. Asentí despacio e inseguro, cerré mis ojos una vez más. Lo había sentido muy real-. Estoy aquí.

 

Despertaba de un largo dormitar, ya era de mañana, lo podía notar por los suaves rayos del sol iluminando la recamara de él y calentando al cama que habitábamos. Mi cuerpo desnudo estaba envuelto en sábanas, Woon tenía puesto una remera suelta y bóxer. Recordé que él se había duchado antes de volver a quedar dormidos, luego… Luego de hacer el amor.

Hacer el amor, me sorprendí a mi mismo teniendo aquella frase como descripción al acto del día anterior. Me ruboricé al volver al pensarlo. Tal vez me estaba equivocando al usar un término tan profundo, pero no había sido un desliz pasional, no lo sentía así, no era como si tan sólo hubiésemos tenido un encuentro sexual. Dongwoon me producía más que eso, quería seguir con él. Me llenaba de nervios, de sensaciones extrañas y sobre todo… Me llenaba de una alegría singular con sólo su presencia. Deseaba que se quede a mi lado. En mí, tal vez, habían despertado sentimientos por él… Si es que no los tenía ya. Quería recordar como era antes mi relación con él.

Pero, ¿qué pensaba él de todo eso? Tal vez, el estaba viendo las cosas de forma distinta a la mía. ¿Y si me pedía olvidar todo esto?

Hundí mi rostro sobre su pecho y empezó a repartir caricias por mi espalda y cabellos. No quería que nadie me saque de ahí jamás. Luego, tomó mi rostro entre sus grandes manos haciendo que lo observe. Me sentí un muñequito que podía actuar de la forma que él quisiese. Estudió mi rostro por un extenso minuto y me besó. Era tan dulce, tan suave y reconfortante. El mal sentimiento que me había dejado la pesadilla desapareció, podría decir que, por completo. Detuvo el beso antes que se tornase más profundo y juntó su frente a la mía. Su sonrisa me volvía loco. Él me volvía loco. No entendía, ni sabía que me estaba pasando. Estaba seguro que en todo momento mi cara se tornaba rosa y una sonrisa estúpida se cruzaba por mis labios.

  • Hora de levantarnos. Musitó luego de unos cuantos segundos. Su voz suave entraba por mis oídos como si se tratase de una canción. Su aliento era como una esencia embriagante que chocaba con mi rostro una y otra vez. Estaba seguro de que sus manos habían sido creadas para tocarme. Él se levantó primero para tomarme de las manos y ayudar a reincorporarme.

 

Tomé una extensa ducha de agua caliente, Dongwoon dijo que podía darme mi tiempo… Y eso estaba haciendo. Cada que cerraba los ojos para posarme bajo la regadera, las imágenes del día anterior aparecían en mi mente de forma muy nítida. Sonreía ante el recuerdo.

Había pasado. Había tenido relaciones con un hombre. Ese hombre era Dongwoon y lo repetiría, una y mil veces más.

_ _ _

Llegué casa y no había nadie, me había traído en su auto. Trataba de seguirle una conversación normal, de mostrarme tranquilo… Pero no podía controlar mis nervios cuando me tomaba entre sus brazos de forma repentina, cuando jugaba con sus labios sobre mi piel. Me gustaba mucho que lo hiciera, pero no sabía cómo reaccionar.

En el sofá grande de mi sala, me encontraba entre los brazos de él. Me acunaban y sus piernas rodeaban mis caderas. Le advertí que estuviera listo por si alguien llegara; lo empujaría tan lejos pudiese.

  • No te creo.
  • Hahahaha, ¿Por qué?
  • Eres gigante!
  • Eso también dijiste aquella vez.

Dongwoon y yo manteníamos una conversación completamente trivial, había logrado mantenerme tranquilo con el hecho de estar junto a él, ignorando que me tuviera en brazos y que siempre acercara su rostro de manera peligrosa. Trataba que siempre se hablara más de él, que de mí. Ahora quería de convencerme que era menor que yo. Me quedé observándolo, era poco fácil de creer. Su mirada denotaba diversión, así como su sonrisa. Realmente le ponía más edad.

Tocaron el timbre y yo, como había prometido, lo empujé… Caí sobre la alfombra patéticamente. Me puse de pie y acomodé mi ropa para atender la puerta con rapidez.

- Ah, ya estas acá. Olvidé la llave y pensé que me quedaría afuera… Era mamá. Entró presurosa apenas posando su mirada en mí y, de pronto, paró en medio de su caminar, antes de ingresar por completo a la cocina, giró y miró a Dongwoon, quien estaba ya de pie sonriendo suave-. Woonie… Cuanto tiempo…

_ _ _

Yoseob interrumpió la paz de mi silenciosa habitación con una entrada tan eufórica como él mismo. Me encontraba adormilado divagando en mis pensamientos vacíos y sin matiz. Dongwoon había almorzado en casa, había sido extraño. Le comentó a mi madre lo que había hecho en el tiempo que no la había visto; parecía ser un poco más del tiempo que yo estuve ‘dormido’. Luego de eso, se marchó no sin antes depositar un beso casi superficial sobre mis labios. ¿Ahora podría verlo siempre?

  • Dormí con él.
  • Otra vez? Se te hará costumbre ocupar su cama, Kwangie. Seob jugaba con el cofre musical que me pertenecía, abriéndolo y cerrándolo. Yo llevaba puesto el aro que habitaba en él.
  • No me refiero a eso… Había debatido mucho en comentárselo o no. Ahora no sabía cómo explicarle. Tenía mezcladas muchas sensaciones, entre ellas la vergüenza… No entendía porque le contaba, pero aun asi planeaba hacerlo-. Dormí con él así como tú duermes con Jun. Gran explicación.
  • ¡Ah! Haha… Pero Jun y yo no dormimos sino… Una vez que pareció entender a lo que me refería, calló. Se puso de pie y dejó en su respectivo lugar lo que sostenía-. ¿Vamos a mi casa? Mamá aun quiere verte… Mi hermana también pregunta por ti.

No volví a mencionarle el tema ni nada relacionado con Dongwoon. No llegué a comentarle aquel extraño sentimiento que sentía cuando se trataba del menor, extrañamente menor. ¿Seob sentiría lo mismo con Jun? Deseaba indagar, pero lo deje así.

Por alguna razón, al llegar a su casa sentí como si no hubiese salido de la mía, todo en ella era acogedora, empezando por su mamá la cual nos abarroto en comida. Como me había dicho él la primera vez que nos volvimos a ver, fingí recordar a los de allí. A cambio recibí sonrisas.

Hasta llegada la noche nos mantuvimos hablando de cosas banales. Me contaba sobre él, sobre Jun, sobre como llegué al estudio de baile. Seob comentó que yo trabajaba ahí mismo medio tiempo pero no llegó a decirme como que ni como lo retomaría. Hablaba siempre sin detalles, como si no desease saturarme de información y se lo agradecía enormemente. En casa, no me atrevía a preguntar acerca de nada; ni del accidente, ni de cuánto tiempo estuve así, ni nada. Tenía miedo de desenterrar tristezas sobre mi familia, un incidente así es mejor olvidar.

  • ¿Cuánto tiempo… Estuve en el hospital?
  • ¿Uhm? Las cejas de Seob se alzaron arqueadas, cruzo sus piernas, adoptando una posición de ‘indio’ y apoyó su mejilla en una de las palmas de sus manos como si se dedicara a pensar-. No sé. Usó un tono despreocupado mientras alzaba sus hombros. No esperaba una respuesta así y creo que mi expresión facial lo delataba-. Pudo ser más tiempo del que creo… Sólo sé que paso lo necesario para que todos crean que desconectarte era la solución más adecuada. Tan sólo me dedique a contar los días como “Uno menos para que Kiki despierte.” Si tu hermano no se aferraba a la idea de que abras los ojos y si Jun no me hubiera apoyado… Kwangie, te extrañaba.

Sentí que el tiempo corría extrañamente lento durando el periodo que Yoseob me hablaba. Por momentos, en el estómago se me hacía un nudo tan apretado que podía llegar a creer que permanecería ahí para siempre. No podía imaginarme cada di pasar. En esos momentos, ¿qué fabricaba mi mente? ¿Cuándo la mitad de mi memoria desapareció? ¿Cuándo volvería?

Dongwoon. Me percaté de la nula presencia que tuvo el y no me sentí mejor. Entre mi entrañas habitaba el deseo de que Yangyo continúe su hablar y le nombre, mas eso no sucedió.

Dongwoon… ¿Dónde estuviste mientras dormía?

_ _ _

Mis pesadillas se volvieron constantes, era siempre la misma y me era imposible despertar hasta que el destello de luces haga su aparición. Parecía estar atrapado en mi mente y ni siquiera lograba entender el significado que aquel sueño. Ante cada despertar anhelaba que Sonseuko apareciese a mi lado, pero eso no pasaba. ¿Cuándo será la próxima vez que sea lo primero que vea al despertar? Lo extrañaba. Lo extrañaba tanto que a veces me dolía. ¿Cuánto había pasado desde que nos vimos? Era poco tal vez, pero lo sentía mucho. Era inevitable, como si mi subconsciente me obligara a pensar en él, en recordarme cada cosa que me gustaba de él y como me sentía a su lado. No sabía si llamarle y él no me llamaba.

Había regresado a casa desde el estudio de baile, la mañana paso rápido gracias al baile y agradecía a la nada por eso. Cuando me fui a husmear al salón de Woon tocaba para los niños, lo encontré vacío… Una vez más. Llene la tina por completo con agua tibia y me sumergí una vez que me encontré desnudo. Luego de observar como mis dedos tomaban forma de pasa, cerré los ojos… Me sentía adormilado.

Sobre la ceda blanca, que resultaba ser el cobertor de la cama, yacía un cofre. El cofre que ahora guardaba en uno de los cajones de mi mesa de noche. Me acerque para tomarlo con cuidado y sonreír, no recordaba haber visto una sonrisa similar en mi rostro, levante la tapa y se dejó escuchar la ya conocida melodía… Aquella que podía embelesarme. En el momento que tome su contenido con mi diestra, unos brazos ajenos me rodearon por detrás totalmente, uniendo nuestros cuerpos antes de susurrar a mi oído…

Mis manos se aferraron a los bordes de la tina, creí que me ahogaba. Mi cabeza había llegado a hundirse por completo y aquello me tomo desprevenido y con temor. Sentí que la muerte me llamaba.

De manera rápida, decidí ir a buscar a Woon a su casa; tal vez debí hacerlo antes, pero me resultaba un poco desesperado… Ahora lo estaba. Llevaría algo de comer, podía ser así agradable mi llegada. Mente positiva Gikwang, piensa en positivo.

Tome una de mis chaquetas deportivas y salí de casa. Mi ruta tenía una primera parada en el estudio donde bailaba, ya que de ahí sabía que camino para ir a casa del menor; no estaba en mis planes perderme. En el momento en que pasaba por la entrada principal del lugar que había visitado esa misma mañana, vi salir a JunHyung de ahí y se acercó a mí mientras una de sus cejas se arqueaba y alzaba.

  • No es usual que vengas a practicar vestido así. Hola, Kwangie.  na ligera y ladina sonrisa se dejaba ver en su rostro. Sus manos permanecían ocultas en los bolsillos de su chaqueta y llevaba una gorra pequeña que tapaba toda su cabellera.

 

El aire golpeaba contra nuestros cuerpos, de forma ligera y los arboles crujían  todos, a un mismo ritmo que formaba una acompasada melodía.

  • Ah no, no iba a entrar, solo pasaba, voy a otro a lado. Sonreí como sabía hacerlo y mis ojos se hicieron tan sólo líneas curvas.
  • Ya veo… Su tic, del cual ya había sido espectador en más de una ocasión, se dejó ver; relamiendo con insistencia su labio inferior asintiendo y antes de volver a verme.- Yo iba donde Seob, si vas podemos… Negué suavemente usando la cabeza y el mismo interrumpió sus palabras.- Entiendo, ve cuidado, ya sabes. Yo solo vine a dejar una cosas y ya…
  • ¿Tus composiciones?

 

¿Que acabas de decir, Kwang..?

  • ¿Seob te dijo?

 

No fue como si hubiese pensado, tan solo lo sabía. Sabía bien que el chico a quien tenía en frente era una aspirante a compositor con un talento innato que lo llevaba a la cima. Todos sus pequeños trabajos iban teniendo éxitos y frutos. No le faltaba mucho para ser sumamente conocido. Negué suavemente con el gesto y de mi boca salió un inseguro ‘no’.  ¿Era posible que este volviendo a recordar…?

  • Oye, Kwang.
  • U-uhm… ¿Sí? -Eleve mi mirada retomando mi atención.
  • Sabes que aquélla persona a la que entregues tu corazón, tendrá el poder de hacer lo que quiera con él? Es decir, que aquel a quien más quieras, puede hacerte más daño que cualquier otro.

 

De repente, mi corazón comenzó a golpear con fuerza. ¿Por qué me decía eso tan como si nada? Tenía algún propósito? Me limite a asentir y el inhalo mirando a otro lado. Luego de eso, nos despedimos sin mucho más que decir.

Debería volver a casa.

Y de pronto, el brillante rostro de Dongwoon sonriendo apareció en mi mente y no salía de ahí. Deseaba verlo, deseaba que me sonría, nuevamente todo mi interior se aceleró por pensar en él. Mis pasos eran rápidos pero temblorosos, en todo el camino choque con un par de personas en medio de la acera… Lucia torpe. Me adentre al edificio donde residía su departamento. El ascensor no tardó en llegar y los dieciséis pisos se hicieron una nada en menos de lo que creí… Pero no sé cuánto tiempo estuve frente a su puerta, dudando sobre si tocar o no. Una vez que decidí presionar el timbre mis piernas temblaron inconscientemente y tuve ganas de salir corriendo como un niño. Uno, dos, tres pasos y la manija de la puerta girando… Tan sólo vasto eso para tener a Dongwoon frente a mí una vez más. Los minutos, las horas y los días que no lo había visto desaparecieron. Solo podía recordar nuestro último encuentras y las infinitas ganas de que algo así, se repita.

Sus párpados se abrían y cerraban de forma constante, tal vez debí avisar que venía. Su cabello lucía un tanto desordenado, las mangas de su camisa estaban remangadas y los dos primeros botones sin abrochar. Susurre un inaudible ‘Hola’ que se perdió en el aire.

  • Hola Kiki.

 

Su voz era tan hermosa como siempre que me estremecí. Y su sonrisa hizo aparición creando el cuadro más perfecto que nadie ha podido pintar. Quería derretirme pero opte por algo mejor. Mis ojos se cerraron en el momento estuve aferrado a su abdomen; sentí como, con lentitud, sus brazos pasaban por encima de mis hombros y me estrechaba contra su cuerpo aún más.

  • Te extraño.

 

Dime que me extrañas tanto como yo a ti…

Mis ojos se abrieron cuando sentí la suave y gloriosa textura de los labios ajenos sobre los propios, y se volvieron a cerrar. Ya estábamos dentro de su casa y él tenía su espalda recostada en la puerta mientras mi cuerpo era ceñido al suyo. Una de sus manos se perdía entre mis cabellos al tiempo que nuestras lenguas tenían un encuentro casual; con su otro brazo me tenía firme de la cintura. Mis dedos se enterraban en sus brazos y ambos tironeábamos de nuestras ropas, como si liberábamos aún más sensaciones.  Todo seria un más perfecto si no tuviésemos la necesidad de respirar. En sus brazos, fue donde mi cuerpo permaneció por prolongados minutos y no es que desease algo más, el calor corporal ajeno abrigándome era una sensación maravillosa.

Me gustaba estar a solas con él, cerca de él. Era como si tuviera un imán hacia mi cuerpo que exigía el mantenerse unido a él. ¿Qué me has hecho Dongwoon? Mordí ligeramente mi labio inferior y sentí como el calor se paseaba por mis mejillas.

Desde ese día, casi, por no decir todas las tardes fueron como esa. Usualmente me esperaba luego de terminar de dictar sus clases e íbamos a su casa juntos. No siempre, pero a menudo dormía con él, simplemente era el no querer irme de su lado. Mis mejores noches eran a su lado, besándolo antes de dormir y a penas en el despertar.

Estaba finalizando el cuarto mes desde que lo conocí en los columpios cuando, en un lugar apartado de la ciudad me susurró al oído que me quería. Ese día nos volvimos novios de forma oficial. Ese día entendí que en mi corazón y mente ya solo habitaba Dongwoon y … Que me había enamorado de él.

 

Si tan sólo hubiera sabido que faltaba poco para aterrizar y tocar a la realidad.

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(One Shot) Always with you.

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Autora: Amaya

Género: Romance. (?)

Parejas: KiWoon

Dedicatoria: Pastelajes jes.\(• ε •

C.A.: Sé que falta subir Koiuta pero eso está en proceso. ㅜㅜ (?) No es la gran cosa, ojalá les guste aunque sea un poquito esto asdf. ㅠㅠ


Los dedos se Dong Woon recorrían, de manera sigilosa y tímida, los brazos desnudos de Gi Kwang. Jamás se había atrevido a tocarle más allá de abrazos, pero él bien sabía porque había tomado el valor de conocer aunque sea un mínimo de la suave piel contraria. El mayor de ambos yacía dormido en la pequeña cama que poseía. Él seguía sumido en sus sueños. Sueños donde la realidad era distinta a la que estaba acostumbrada. Si tan sólo pudiera quedarse atrapado en aquella fantasía que Morfeo fabricaba en su mente.

Despertó asustado por el calor ajeno a su cuerpo que le hacía compañía. ¿Qué hacia Sonseuko ahí? Mirándole de la manera que solo la sabia mirarle. Ambos sabían que al más alto no le correspondía estar en ese lugar y a esa hora. La época que los aprisionaba estaba en contra de aquel amor ilegal que ambos sentían. Un amor pecador, sucio y visto mal ante los ojos de todos. No había más que miradas entre ellos, no había noches pasionales y de entrega, tan solo castos besos e interminables abrazos donde Dong Woon podía sentir que protegía a Kwang y viceversa. La atracción a primera vista que ambos sintieron fue meramente alimentada con sonrisas, gestos, detalles y un accidental beso que habían anhelado en secreto.

¿Por qué sus manos deben ser tan cálidas? ¿Por qué yo no me atrevo a tocarle? Dong Woon, se solo mío… Aparte de ti, no tengo más nada, no quiero más nada. 

La mirada del menor tan solo tenía una palabra para describirla: Desesperación. Bajo la capa de oscuridad que los cubría gracias a la noche, los destellos de cada par de ojos, se encargaban de exponer los más extensos discursos de amor que solo ellos sabían descifrar. Si había algo más fuerte que su amor, era el deseo de permanecer juntos… Un deseo netamente imposible que habían llevado, hasta el momento, como un secreto… Como si fuese un delito.

Créeme cuando digo que te amo. Créeme cuando digo que eres lo más valioso e importante que tengo. Nunca dudes, ni olvides mis palabras. Gi Kwang, yo dejaría y daría todo por ti.

Los firmes brazos de Woon envolvieron con devoción aquel cuerpo del ser tanto amaba y deseaba. Algo sucedía pero no lo diría, no le importaba ser llamado cobarde. Tal vez realmente lo era, no encontraba las palabras.

Era la primera vez que se besaban de aquella forma. Con libertad, con pasión, dejando al descubierto cada sentimiento que desbordaban de sus cuerpos. Nadie nos observara. No hay manera de que ahora me alejen de ti. El cuerpo del más pequeño tembló de forma notoria en el momento en que quedo atrapado debajo de su amante. Realmente podían estar así de cerca, no era un sueño, fantasía o algo similar; tan sólo era una noche perfecta donde al parecer nadie los descubriría.

Si me dieran a elegir entre morir o estar lejos de ti, elegiría la primera. Mi vida ya no sería vida si no te tengo conmigo.

En aquella diminuta habitación, tan solo el claro de la luna les regalaba un ligero destello que cruzaba la ventana. Podían ver sus rostros y dedicarse sonrisas amplias que eran interrumpidas por cortos besos. Aquella noche, compartieron besos como jamás lo habían hecho y jamás lo volverían a hacer.

Las manos de Kwang se cerraron en la remera del otro al sentir como arrimaba su cuerpo contra el suyo. Como lo aprisionaba en su totalidad. La lengua de Woon se paseaba por la cavidad bucal contraria, explorando cada rincón de la misma, antes de empezar una adictiva danza; la cual solo la falta de aire los obligaba a detenerla. Ambos manifestaban sensaciones internas, que si bien habían sentido antes, ya no era necesario ocultar. Por lo menos, en ese momento no.

Ellos se conocieron dos primaveras atrás. Cuando Dongwoon ya había cumplido los 16 y podía ser asignado a un trabajo fuera de lo familiar. El primer día, sus ojos divisaron una repisa vacía, tan solo con materiales en lo más alto de la misma y a un chico bajito tratando de llegar a ellos a base de diminutos saltos. Parecía un niño y aquello le hizo gracia, optó por acercarse y brindarle su ayuda. Así vio por primera vez a Kwang, que había entrado poco menos de año antes de que él, puesto que era mayor. Fue la primera vez que Sonseuko lo vio sonreír y con claridad sintió como algo se sacudía en su interior. Era una sensación agradable y deseaba que suceda nuevamente. Pero necesitaba de su compañero y su sonrisa. Necesitaba no alejarse de él.

Juntos por y para siempre.

Pero ellos no saben que el siempre no existe.

Dong Woon contorneaba el cuerpo del mayor con sus manos, bajando desde sus hombros a su cintura y finalizar en sus muslos; una y otra vez, de manera ansiada pero a la vez cuidadosa. El otro amante, aun mantenía firmes sus manos sobre la ropa ajena y tardo en soltarla, para pasar a acariciar su torso, nuca y cabellos.

Más que poseerte, yo deseo cuidar tu corazón.

El más alto de ambos se alzó, trayendo consigo a Gi Kwang; este último quedo sentado sobre las piernas ajenas, enredando alrededor del menor. Fue en aquella posición que, por primera vez, sus partes inferiores rozaron, despertando agresivamente en cada uno de ellos. Woon fijó sus manos en las caderas del más bajo, incitándole a moverse más, sin miedo, como deseaba, dejando que provoque en el toda clase de deseos. Kwang se dejaba escuchar tímidamente, a base de gemidos que trataba de ocultar con todas sus fuerzas; pero Dong Woon estaba ahí, estaba ahí para él y, en ese momento, lo que más deseaba era sentir el punto cumbre de su amor. El primer amor de ambos.

En la habitación, se oían sus respiraciones agitadas junto con el bombardeo de sus alocadas palpitaciones cardíacas. Kwang se había encargado de despojarle de su prenda superior una vez que sintió como el tacto ajeno por debajo de su musculosa, marcando su abdomen y presionando sus endurecidas tetillas. Un poderoso sonrojo se apodero de sus mejillas y trato de ocultarlo refugiando su rostro en la curva del cuello contrario; delineando aquella marcada nuez de Adán, que siempre había llamado su atención. Sus gruesos labios y lengua se pasearon por cada centímetro de su piel expuesta y sus dientes hicieron inconsciente presencia en el momento que los largos falanges de Dong Woon tocaron su miembro viril por encima de su bóxer, que era lo único que llevaba puesto en su zona inferior para dormir.

  • Kcj… Ahm, D-dong W-woon.

La dulce voz del mayor hizo eco en los oídos del menor. Podía percibir lo frágil que el otro se volvía al estar entre sus brazos, como vibraba sobre él. Aquella ternura que Kwang siempre había mostrado ahora se convertía en morbo. Cada gesto, cada seña, hasta el mínimo suspiro y el aumento de roces, lo sacaba de su propio autocontrol. La palma de su mano reemplazo el trabajo de sus dígitos, masturbándole con más insistencia, notando con claridad como su sexo tomaba forma y en consecuencia, el propio también. Sus miradas se encontraron una vez más y a través de ellas se confesaron lo mucho que habían deseado aquel momento. Lo mucho que deseaban hacer el amor. Todo va estar bien. Dong Woon pasó a tomar con firmeza las piernas del más bajo, en el instante que estampaba un pasional beso en sus labios, y lo empujó contra la pared donde la parte superior de la cama reposaba La tibia piel de Kwang se erizó ante el brusco contacto con el sólido, mas se mantuvo firme mientras el otro terminaba de sacarse el pantalón. La lengua del menor comenzó a pasearse, hábil, por el cuello y torso de su amante, dejando marcas rojizas por doquier. Gi Kwang era suyo y no debía quedar duda de ello. Las manos de este se encargaban de repartir masajes a la cabellera de alto, su cabeza reposaba sobre la pared y mantenía los parpados cerrados, su mente retrataba aquella escena que estaba viviendo y la que estaba por venir.

Adrenalina era lo que corría por los dos jóvenes cuerpos ya desnudos. Sin mucho que dudar, el más pequeño empujó hacia atrás al Woon, posicionándose sobre el mismo. Su cuerpo comenzó a moverse por sí solo, de forma felina, deseosa, provocándole aún más. Llevó su diestra para acariciar aquel torso desnudo y marcado, que hasta ese entonces había sido un secreto, por toda su extensión; paseando sus dígitos hasta por debajo de su ombligo una y otra vez mientras una sonrisa curvaba su faz. Los besos de Kwang bajaban desde las mejillas hasta la barbilla para terminar nuevamente en el expuesto cuello del menor, realizando movimientos lentos y, para el ‘sometido’ hasta torturadores. Las manos del menor no dejaban de recorrer sus costados, ejerciendo presión por momentos en ciertas zonas con la yema de sus dedos, jadeando entre sus dientes. Sonseuko empezaba a salirse de sus cabales al estar atrapado bajo él, deseaba besarle, marcarlo… Marcar cada parte de su blanquecina piel, volverse uno con el mayor. Demostrarle el cómo sería tocar el cielo juntos aún vivos. Fijó las palmas de sus manos sobre las nalgas y, de forma tosca y repentina, las apretó contra sí y empezó a mover las caderas debajo de él. Sus miembros erectos ejercían una fricción insistente y hasta dolorosa. El placer que sus cuerpos manifestaban era reflejado en los gemidos coreados que envolvían su entorno. La voz ronca y excitada de ambos retumbaba contra las paredes mientras sus cuerpos lo hacían entre ellos.

Dong Woon hizo girar a Kwang, volviendo a posicionarse sobre él. Su vista recorrió de manera feroz el perfecto cuerpo del más bajo. Quería ser el primero en verlo así y el último. Quería tocar y poseer hasta lo más íntimo de él y que nadie más lo haga. Deseaba ser el único con ese placer, con esa dicha, ser el dueño y la posesión del mayor.

  •  Tócate para mí.

Las piernas de Gi Kwang estaban posicionadas a cada lado de él, el alto las sujetaba mientras aún lo contemplaba. Se estremeció ante lo que parecía ser una orden, pero ni siquiera lo pensaría… Su cuerpo ya empezaba a actuar acordes sus deseos. Cerró sus orbes mientras sus manos comenzaban un recorrido que iba desde su cuello, pasaba por todo su abdomen y llegaba a su propia erección, masturbándose de manera lenta, moviendo sus dígitos sobre la glande para luego pasar a masajear por completo todo el cuerpo de su virilidad. Se dejaba llevar por sus instintos, por lo que causaba el menor, por lo que deseaba causar en él… Pero este último ya no podía esperar mucho más. Inclinó su cuerpo e introdujo dos de sus falanges a la semi abierta boca ajena para que los lamiera.

  •  D-debes relajarte… ¿Sí, K-kwangie?

Su voz quebrada por el éxtasis se oyó en un susurro mientras terminaba por inclinarse para dejar su rostro cerca al ajeno. Retiró sus dedos y se aseguró de que las piernas aún se mantengan en su lugar. Empezó a besarle de forma feroz, sentía como sus cabellos húmedos por el sudor ya se pegaban a su frente, su mano libre la usó para seguir masturbando a su pareja con e introdujo sus dígitos ensalivados a la entrada de Kwang de un solo movimiento. Se percató claramente como se quebraba debajo de sí y ahogaba su grito dentro de su boca. Aminoró el ritmo de aquel pasional ósculo, cuando empezó a mover sus dedos dentro de él, tan sólo dejaba cortos roces sobre sus labios como si aquello pudiese calmarle. Cuando los movimientos del mayor se tornaron más placenteros, el alto se retiró de él; se limitó a sonreírle y con fuerza lo hizo girar sobre su sitio. Nuevamente tomó sus caderas, por detrás e hizo presencia en medio de sus glúteos con su erección pronunciada, que urgía de atención. Los labios de Sonseuko se pasearon desde su espalda baja, por la ruta de su columna, hasta llegar a la nuca y luego al oído, donde suspiró. Su diestra se enroscó en su cintura alzándola para posicionar su glande en la entrada ya dilata del más bajo.

Te amo.

Dong Woon embistió con fuerza, dejando oír un gemido propio a voz roca junto con el rechinar de la cama bajo sus cuerpos. Observó como las manos de Kwang se aferraban a las desordenadas sábanas con fuerza y su rostro no se levantaba de la almohada, donde desfogaba el dolor que sentía en ese momento. Condujo su mano libre hacia una de su amante para entrelazar sus dedos, superficiales roces labiales se paseaban por debajo de sus cortos cabellos. Los sentimientos que embargaban ambos cuerpos iban creciendo de forma desmedida y acelerada, como si hubiese límites en aquel amor que ambos habían creado para ellos. De forma clara de sintió como el mayor retomaba el movimiento de sus caderas y el alto supo que estaba listo.

Así empezaron embestida tras embestida, la espalda de Gi Kwang se quebraba con claridad cada vez que su amante entraba y salía de él, cada vez con más fuerza, con menos tacto, con más erotismo y menos conciencia. Tan sólo dejando al descubierto sus deseos carnales, pasionales y sentimentales.

Somos uno.

El pertenecerse en cuerpo y alma, para ambos era el mayor placer. Dong Woon manifestaba más de alocado descontrol cada vez que era envuelto por la estreches del mayor. Escucharle pedir por más, pedir por él, sus gemidos mezclados con los suyos, ser testigo de que el sentirse loco de amor por él, era recíproco… Era el mejor paraíso. Kwang se sentía más completo que nunca, el placer que llegaba a su cuerpo era demasiado, no cabía en él. Sentía como su corazón era como una bomba de tiempo, que en cualquier momento explotaría y de aquel estallido tan sólo se notaría la sobredosis de dicha y placer que sentía en ese momento.

Gi Kwang era para Dong Woon. Dong Woon era para Gi Kwang.

Sonseuko dejo una juguetona mordida en la nuca contraria antes de un ligero beso y salió de él con rapidez. Kwang ladeo su ya adolorido y sudoroso cuerpo para buscar la mirada contrario, y tan sólo logró que lo termine de girar, quedando una vez más de frente. Se miraron por un extenso segundo. Demasiado extenso para ambos, el cosquilleo que sentían en el vientre era realmente insoportable y tortuoso… Cada uno juntaba sus pocas fuerzas para soportar pero el momento del orgasmo ya estaba casi encima de ellos. Las piernas del más pequeño fueron alzadas unas vez más para que Woon entre con fuerza y exactitud, volviendo a embestir contra él, sin pudor alguno. Ambos se encontraban ya idos en el placer.

Los brazos de Kwang de aferraban al cuello ajeno y sus caderas golpeaban insistentes contras las otras, a un ritmo brusco. Bastó que el alto de un ligero apretón en el sexo de su pareja para que se corra en medio de sus abdómenes. El mayor rechinó sus dientes, unos contra otros antes de dejar oír un grito que desapreció en un hilo de voz, su frente quedó apoyada en el hombro contrario y Woon dejó un beso perdido sobre sus cabellos. Con cuidado lo volvió a acomodar en el colchón y le susurró algo que no llegó a escuchar puesto que se encontraba embistiendo nuevamente contra él. No tardó mucho en llenar a su amante con esencia, para terminar derrumbado sobre su cuerpo. Ambos, perlados por el sudor y jadeantes se mantuvieron unidos aún, extensos segundos. ¿Cuánto tiempo había pasado? Quién sabe. Todo pudo haber desaparecido, podrían ser los únicos habitantes de la Tierra en ese momento, pero si estaban juntos daba igual lo demás.

Con cuidado, Dong Woon salió de él mas no se alejo porque Kwang no se lo permitió; se aferró a su pecho, donde se refugió como si buscara protección y tal vez así era. El más alto lo envolvió entre sus brazos, con todas las fuerzas que le quedaban en su cansado cuerpo. Acarició sus cabellos, su espalda, sus piernas, sus brazos, cada parte de él mientras lo pegaba más y más a su cuerpo. Lo ceñía con obstinación.

No quiero que seas de nadie más. No quiero que ames a nadie más. Quiero que tus sonrisas sean sólo para mí… Soy egoísta, lo sé.

  • Dong Woonie. Te amo. Mucho… Mucho… Mucho… Para siempre.
  • Y yo a ti, demasiado, para siempre también.

De a poco, pudo observar como los pequeños ojos del mayor se cerraban y una bonita sonrisa se formaba en sus gruesos labios. Sobre ellos, dejó un beso corto.

Ese fue el último beso entre ellos. El último abrazo. La última sonrisa.

Nunca más se volvieron a ver.

Dos noches anteriores a aquella, a Dong Woon se le fue comunicado un compromiso con una adolescente que rondaba su edad, un poco menos, de una ciudad vecina. Era de una familia acomodada y los padres de él se sentían dichosos de que los padres de ella hayan aceptado aquel trato, siento los “Son” una familia de una clase pueblerina. ¿Era el buen aspecto físico de Woon? ¿Su porte? ¿Su carisma? Quién sabe, pero él debía mudarse a aquel lugar a hacerse cargo de su deber.

Se lo confesó a Kwang mientras dormía, él sumido entre sueños, nunca se enteró de nada.

Los materiales siguen estando en la parte más alta de la repisa y sin Dong Woon no hay como los alcance… Sin él, no puedo hacer muchas cosas… Estoy vacío.

___

Comenta♥

just-a-starlight sent: hola,la fanfic Koiuta vas a tener continuacion?? me encanto esa fanfic

Sí, pronto, lo prometo, gracias por leer. ;;  

coreangummy sent: AAAH sigela porfavor TToTT no seas mala XDDD

¡Claro que seguirá!  

amasbealcuadrado sent: Leí "Encuentro" y es genial ;-; continualo pliss si? *^*

Ya viene.  ♥ (?

chisaikyubi sent: Vaya, vaya, vaya... Me gusta mucho.

Nos alegra mucho. 

seobopez sent: Wow!! me quede con tu fic así de òwó!! quiero seguir leyendolo, te seguiré >w<! me gusta mucho el JunSeob~ así que espero lo sigas y ver que más tienes guardado bajo la manga muajajaj! ♥

Muchas gracias por comentar y por leer ~ pronto la continuación. <3 ^^

baozi-senpai sent: Noo ;; kajhxbjaj el Junseung no existe </3 lkjkdbhjnd Quiero leer lo proximo ;;

AHahaha, el JunSeung no existe dependiendo de la fan, ya subiré el otro. Gracias por leer<3

brownieland sent: gfhgajs ame tu Fic u__u hay poco JunSeung y me gusta mucho esa cupul(?) *^*<3 Síguelo síguelo <3

Muchas gracias por comentar y claro que el fic seguirá. <3 

b2uty-b2uty sent: espero q pronto subas el siguiente cap *-*

¡Por supuesto que lo subiré! 
Gracias por comentar y seguirnos : 3 

Encuentro

     


Autora: Mila

Género: AU(?)

Parejas: JunSeob, JunSeung, KiWoon, otras~

Capítulo: Uno

C.A: Bueno este fic lo escribí el año pasado y lo había subido a mi blog el cual murió.. Planeo seguirlo, claro si es de su agrado, se viene sorpresas y esas cosas(?) .. Tengo mucho JunSeob guardado. 8D

PD:Los fan art no nos pertenecen, son de grandes artistas (?)


  • "¡Que me gusta HyunSeung! Eso.. ¿Lo entiendes ahora, YoSeob? ¿O te hago dibujitos?"
Aquella confesión que escuchó durante la noche aun le retumbaba en la cabeza por la mañana. Se repetía una tras otra, cual grabadora, además de las expresiones de su rostro que hicieron más dura sus palabras.
  • " Me duele decirlo, pero no te puedo mentir.. tampoco quiero engañarte, después de todo también le gusto… nosotros dos vivimos peleando, no hay caso en tener una relación tortuosa."
Se daba media vuelta para dar contra la pared, cubierto hasta el cuello por las sabanas, apretaba estas con su mano, había rabia dolor, mucho dolor, su corazón resultó ser el más  perjudicado.
  • "Espero me perdones.. pero ya no quiero estar contigo, tampoco quiero que llores.. siempre lo haces.. y si te digo la verdad, aveces creo que lo haces para dar lastima y yo como imbécil siempre caigo.."
Sus ojos permanecieron cerrados, era un juego casi sadomasoquista, sabia que si los abría se esfumaría aquella imagen, sin embargo, quería analizar la situación, cada gesto, cada movimientos, debía haber algo que rescatar de aquella discusión que dio termino a su relación de diez meses.
  • " Pero esta vez no, esta vez me mantendré firme a mi palabra y no volveré a caer.. y te pido por favor que no me busques, seré tu amigo, podrás contar conmigo como siempre, vamos a bromear, divertirnos, pero novios, no, nunca más"

Mal.. maldito.
A penas susurró nuevas lagrimas se asomaron por sus ojos, los cuales cubría con sus parpados, tratando de retenerlas. No sabía de donde sacaba tanta lagrima, toda la noche estuvo así, sollozando en voz baja para no llamar la atención de su familia, aunque su habitación estaba bastante alejada, pero no quería despertar ese instinto propio de una madre cuando un hijo tiene algún problema. Era su pena, su dolor, su luto, debía enfrentarlo y superarlo solo.

- Día uno…


Marcó una Equis con un lápiz sobre el calendario. Dos de Diciembre, época navideña, época de amor y paz, época del cumpleaños de JunHyung. Quedaban tan solo unas semanas para ello, y ya tenía comprado varios regalos, bueno, tan solo unos. Conocía bien los gusto del mayor por lo que no le costó encontrar algo, unas gafas de buena marca, además de un típico peluche, esos que se dan las parejas, y cuando le presionas la patita suenan diciendo una frase cursi, aunque no eran del todo agrado del mayor, Seob creía que habría una excepción y aceptaría su regalo, y por último.. Había hecho un marco de madera de roble fino, bastante lindo,  se sorprendía de si mismo, estaba pintado con un barniz suave que le daba bastante vida y combinaba de manera perfecta con la foto que estaba en medio, una de ambos, en la nieve, Jun tenía a Seob abrazado por la cintura y el menor comía Kkochi eomuk(brochetas de pescado), se veían contentos, enamorados, además, quiso añadir un escrito en la parte trasera del cuadro, en latín, Jun tenía un tatuaje en ese idioma por lo que para Seob fue una gran idea, quería agradar al que en ese entonces era su Novio.

-Eish, se viene un largo y frío invierno.. no será tan malo- Intentaba animarse ya frente al espejo del baño, se había dado un largo baño donde otra vez los pensamientos brotaron en su cabeza, pero hizo el esfuerzo y no les dio tanta importancia, tenía que salir adelante, era una persona optimista, así lo conocían sus pares, su familia, no importaba la pena que llevara, iba a sonreír.
  • -¿Seobie?.. ¿Vas a desayunar? - Se escuchaba la dulce voz de una mujer mayor del otro lado de la puerta.
  • -Muchas gracias omma, pero no tengo hambre..
  • ¿Como que no? Eres un niño en crecimiento debes alimentarte bien..
  • Omma, hace tiempo que pasé los veinte años,. no soy un bebé..
  • - Siempre serás mi bebé, así que te apuras y bajas a comer, esta todo servido.

No podía negarse, debía ir, después de todo era su madre y había mentido al decir que no tenía hambre, su estomago rugía, así que no se hizo esperar y bajó hasta el comedor donde ya estaba servido el desayuno. 
Cuando llegaba la época de navideña, su madre se encargaba de hacer para él y su hermana chocolate con leche, darles galletas caseras y un trozo de pastel.

  • - ¿A que hora llegaste anoche, hijo?
  • - ¡A das..dos de la madana! - Se metía la tostada con mermelada a la boca y daba un mordisco haciéndola sonar, mientras  su otra mano  se encargaba de robar una galleta de chocolate a su hermana.
  • -¡HEY ,Seob, no me robes mis galletas! -Exclamaba la chica al darle un golpe en la mano a su hermano menor, la fastidiaba, y era un cuento de todos los años, pero aun así.. siempre, pero siempre la tomaba por sorpresa y Seob lograba su cometido riendo victorioso.
Para la madre de ambos, era una escena que se le hacia agradable, era como si los años no hubieran pasado y ellos siguieran siendo los niños que una vez fueron, se comportaban como tales, ella los seguía viendo así.


  • ¿Y te trajo JunHyung? ¿Saliste con él verdad? ¿Se juntaron todos?


YoSeob dejo de comer y se quedó inmovil, por un momento había olvidado la existencia de Jun, su objetivo había sido hurtar las galletas de su hermana, otra vez el corazón se le apretó.
  • Ah.. sí, me vino a dejar él, y no, solo salimos los dos, igual estuvo aburrido..
  • -¿En serio? pero si te la vives saliendo con él..
  • - Ya sé, y por eso mismo se hizo aburrido..
  • -¡JunHyung es bonito!- Exclamo la pelinegra que llevaba amarrado su cabello, el cual se mecía mostrando lo largo que lo tenía.
  • - También lo sé, a muchas chicas le gusta.. - Respondía Seob luego de haber rodado los ojos con desgano, generando cierta incertidumbre en su hermana.
  • -¿ Y por qué no tiene novia? -

Preguntó la madre bastante intrigada, conocía a JunHyung hace mucho tiempo, YoSeob solía traerlo a casa muy seguido, hasta se quedaba a dormir.  Ella solía charlar bastante con él, las veces en las que se lo topaba, ya que era una mujer ocupada en el restaurante familiar, pero podía notar que era un chico educado, con gustos claros por el hip hop y cierta obsesión por la coca-cola, ya que cada vez que venía, su hijo compraba muchas latas de esta, pero nunca de todas las conversaciones que sostuvo con aquel amigo tan cercano de su hijo éste le contó de alguna novia, aunque ella nunca preguntó, no era imprudente.


  • - Que se yo, de seguro las encuentra feas..
  • - ¿En serio? Pero si hay chicas muy lindas..
  • - Ajá, pero Junnie.. es bastante raro
  • - ¿Raro? Ay seobie.. no me digas que es gay

YoSeob casi escupió el chocolate que bebía por el comentario de su madre. ¿Jun gay? ¿Era una broma, no? Jun no era gay, ni bisexual, ni heterosexual, Jun, simplemente era Jun, un chico extrañamente sexy y adictivo.. Alguien que se puede mostrar muy malo, pero es bueno y en el fondo es el doble de malo de lo que se muestra, o eso pensaba Seob ahora que tenía el corazón destrozado por ese individuo, y si era franco, el único gay que había era él.
Toda una vida fingiendo un heterosexualidad que muchas veces lo asqueó  llevando novias que nunca quiso, o pidiendo a algunas de sus amigas que se hiciera pasar por su novia para complacer los caprichos de su madre, es que para él, las mujeres no tenían ni un encanto, a excepción de la ya nombrada y su hermana, las cuales eran únicas. En cambio las demás, no tenían gracia y esas curvas que hacían  babear a muchos de sus amigos les parecían toscas e incluso grotescas  peor aun, pensar en el sexo de una mujer, le hacia revolver el estomago, tenía asumido que era gay y tarde o temprano se lo iba a contar a su familia, había pesando hacerlo al cumplir un año con Jun, ya que era su relación más “seria” pero las cosas ya no eran tan bonitas.

  • - ¿Gay? jajaja, omma.. claro que no, él no es gay..
  • -¿Entonces? ¿Por qué no tiene una novia?
  • - Porque no debe querer, debe estar enfocado en su música.. su vida, su mundo, no anda buscando chicas..
  • - Uhh, un chico misterioso..
  • - Digamos que sí..
  • - Eso debe atraer aun más a las chicas!
  • -Sí, te digo que hay muchas a la siga suya.. - Le dolía tocar el tema, le dolía hablar de Jun, pero no podía decirle a su madre que lo dejara hasta ahí porque él sentía que iba llorar si escuchaba su nombra otra vez.

Por suerte la hermana de Seob pudo percatarse de que se sentía algo incomodo con el tema, aunque desconocía la razón prefirió ser ella la que cambiara la conversación, aunque su comentario siguió incomodando al menor.

  • - ¿Recuerdan a mi compañera de la universidad?.. ¿la que es china? ¿Mei?
    Su familia asintió y ella siguió.
  • -Bueno, ella.. es lesbiana, hace unos días se le declaró Soo Yung, no se imaginan la cara que puso. Casi la bota por las escaleras, ellas repudia todo eso.. me dio pena por Mei, es una buena chica.
  • - ¿De verdad? Ay, hijaa, y tú la invitaste a comer .. debes tener cuidado, no se vaya a enamorar de ti.
  • - Ay, ya lo sé, pero noo, no creo ser el tipo de chica para ella..

Yoseob no decía nada, en parte agradecía a su hermana por sacar de tema a Jun, pero la homosexualidad seguía sobre la mesa, si bien sus comentarios no eran homofobicos, le incomodaba de igual manera. Quería pensar en algo distinto, necesitaba hacerlo, pero prefirió esperar a que el tema terminara por si solo, y bebió lo último que le quedaba de su chocolate para levantarse de la mesa.

  • -Muchas gracias por todo mamá, estaba muy rico- Daba la vuelta, ya que la mujer se encontraba sentada frente a él y paso a besar su frente como agradecimiento - Iré a la casa de Kwang, de seguro almuerzo allá, así que no me esperen con la comida servida.. aunque si haces Kimchi me guardas ¿Ne?
  • - Eso no tienes que mencionarlo hijo, pero te abrigas.. hace mucho frío afuera y no quiero que te vayas a enfermar
  • - Sisisi, no te preocupes, nos vemos luego.. mamá.. hermanita.. hasta más tarde.

Y así fue directo a buscar un abrigo, guardar sus llaves y salir corriendo directo al departamento de su fiel amigo y ex compañero de clases, quien vivía a tan solo dos cuadras de su casa, realmente era necesario verlo, tenía que contarle todo lo sucedido, especialmente lo que lo involucraba directamente a él.


Por otro lado, Gikwang estaba en su habitación con la música a todo dar, sonaba una canción vieja y eso le recordaba muchas de sus aventuras, además lo animaba para seguir con su ejercicio. Las pesas subían y bajaban, primero su brazo derecho, luego el izquierdo,  dando paso al sudor  que corría por todo su cuerpo, y a pesar de ser invierno, él estaba sin su musculosa, tenía el calor suficiente casi igual al de un día de verano.

El timbre sonó.
Otra vez, Kwang no escuchaba.

  • -Ahhh, Kwangie, sordo, sordooo - Bufaba Seob mientras inclinaba su cuerpo para recoger un poco de nieve e hizo una bolita entre sus manos las cuales estaban cubiertas por guantes amarillo patito que hacía un contraste algo extraño con su abrigo verde musgo y luego lanzó aquella bola a la ventanal del segundo piso donde daba  la habitación de Kwang impactando al primer lanzamiento - ¡Bien! -
  • -Hey.. niño ¿Qué haces?
Al fin el guardia se asomaba, no estaba en recepción y no podía entrar sin su permiso, esta vez no se quejó, ya era costumbre que lo confundieran con un niño, incluso cuando iba a comprar alcohol o a algún pub nocturno, su rostro lo condenaba a ser un infante hasta quizá cuando.


  • Oh, Señor Guardia, solo le.. - Esconde sus manos tras su espalda y une las lineas de  labios enmudeciendo al instante, a lo que el guardia solo lo miró con mayor desconfianza. Al parecer era nuevo, porque los otros reconocían a Seob cuando iba de visita.
  • -Seobieee~ - Se pudo escuchar desde un poco más arriba de ambos, era Kwang, se asomaba desde el ventanal entumecido por el el frío que le helaba la piel.
  • -¿Es amigo suyo? - Preguntó el guardia con recelo.
  • -Yep, es mi amigo, deje que suba..

YoSeob estaba aliviado, imaginaba que tendría algún problema por andar merodeando así y su acto de “vandalismo” le traería una condena, pero por suerte Kwang salió a su rescate y no era la primera vez que lo hacía, ya se había vuelto costumbre.

  • Nos vemos~- Se despidió Seob del guardia y se fue hasta al interior del departamento, no tuvo necesidad alguna de entrar al ascensor, así que subió por las escaleras, y caminó por el pasillo siendo atraído por la música que se escuchaba, hasta dar con la puerta que estaba junta. - Hey AJ, ya llegué. ¡Ven y dame un beso de buenos días!- Gritaba con fuerza para que el menor lo escuchara y de un pequeño empujón cerró la puerta tras sí mismo.
  • -¿Beso? ¿Quieres un beso? Estoy todo sudado.. así no se puede Seobie..
  • -¿Ehhh? ¿Sudado? Sin remera..  - Niega mordiendo su labio inferior mientras camina hacia la sala la cual  era bastante grande. Tres sillones negros, una mesa de centro sobre la alfombra azul marino y el ventanal que daba vista con el patio trasero y la piscina que por cosas obvias estaba cerrada - No pierdes el tiempo para nada.. - Se deja caer en el sillón más grande a cuerpo completo hundiéndose sobre el blando colchón, cosa que sus pies quedaran sobre el brazo del sofá y su cabeza giró para ver a su amigo que se moría de la risa con las cosas que decía.
  • -Ay Seobie.. tú no cambias..
  • -Nop, es cosa de ver mi rostro, es una maldición - Gimió en desesperación.
  • - Lo sé, eres un forever young.. - Tomó el control y detuvo la música que estaba bastante alto y el equipo moderno que le hacia honor al resto de la casa dejo de sonar.
  • -Es por el polvo de hadas.. me confunden con peter pan, y no juzgues tanto que también pareces menor.
  • Al menos no me piden identificación cuando voy a un local
  • -Oh.. touché, AJ
  • Ya, deja de decirme así, ese nombre ya pasó..
  • Lo sé, pero me gusta fastidiar
  • - Es como si te pagaran por eso Seob..
  • Si lo hicieran seria rico.. y tendría un departamento más grande que el tuyo..
  • ¿Tanto quieres? eres tú solo.. ohh, ya entiendo te piensas ir a vivir con alguien más..
Kwang le preguntaba justo cuando se dirigía a la nevera y sacaba dos red bull, lanzando una a Seob, y abriendo otra para beberla. Se sentó en el sillón individual de en frente y le sonrió de forma picarona, sin perder los rasgos de sus ojos que se volvían un pequeña línea.

  • -Claro, sabes que es uno de mis sueños.. - Dijo Seob viendo con el ceño fruncido la red bull, prefería otras cosas, un jugo, hasta agua, pero lo dejo pasar y la lata quedo sobre la mesa de centro. - Pero ya no se va a poder..
  • -¿Por qué? ¿Acaso Jun quiere que te vayas a vivir a su departamento y te va a mantener por los siglos de los siglos? Eso no es malo, es cómodo, y eres caprichoso..
  • - Baboo, eso no sería un problema.. el problema es que Jun terminó conmigo…
  • -¡¿QUÉ?!
  • - Eso…
  • - Pero.. ¿Por qué? ¿Que pasó? ¿Cómo?
  • - Aish.. sabes que me cuesta decirlo..  - Claro que costaba, ahora debía contar la razón, y sabía que eso causaría un quiebre emocional a su amigo.- Pero es porque encontró a otra persona, alguien con quien no discute nada, se siente seguro y tuvo apoyo el tiempo que me fui de viaje..
  • - Un amorío en tu ausencia, es un idiota.
  • - No sé si fue un amorío.. pero claramente fue el periodo que no estuve aquí..
  • - Seob, fue casi un mes ¿Tan poco puede esperar?
  • -Pero me extrabaña...
  • - ¿Y?.. ¿es razón para hacerlo? Lo estas justificando..
  • - Nonono.. pero Kwang, no me engañó, solo se dio cuenta de que le gusta alguien más
  • - ¿Y quién es esa persona?
  • - HyunSeung..
Hubo un silencio horrible, no era incomodo en lo absoluto, solo era extraño, doloroso, para ambos. HyunSeung había sido el novio de Kwang durante un tiempo también, incluso aun estaban en proceso de una posible reconciliación. Lee estaba para adentro, sorprendido, triste casi igual que Seob.

  • - Y lo peor.. es que a Seung también le gusta Jun…

    Otro golpe más para Kwang, lo cual gual le resultaba obvio.
     
  • - ¿Por qué esperaste hasta hoy para contarme?
  • - Porque.. aish.. porque a penas podía conmigo, estaba procesando que había terminado, tenía que esperar el momento más indicado para contarte.. Kwangie.. 
Seob adoptaba otra posición en el sillón, ahora estaba sentado correctamente con sus piernas separada y sus codos apoyados sobre sus muslos, la vista en sus zapatillas y un claro dejo de tristeza en sus ojos, otra vez estaban llorosos, la herida estaba completamente abierta, sería muy difícil cerrarla.

  • -Pero.. no entiendo.. ¿Cómo no me di cuenta?
  • - Bah.. yo tampoco me di cuenta..
  • - Pero estabas de viaje..
  • - Aun así, si Jun no me lo dice.. yo sin saber nada.
  • - Seremos un par de tontos..
  • - ¿No podemos hacer nada con los sentimientos de otros, verdad?.
Kwang negó.
Ahora le había ganado el llanto, se apoderaba de Seob, estaba ahogado, tenía que liberarse, eso sólo provocó que una rabia invadiera a su amigo que no le agradaba para nada verlo así, además de sentirse él un miserable por ilusionarse. Pasó a sentarse en el sillón contrario, lo abrazó y lloró junto a él, puede que eso fuera la solución, pero al menos alivianaba el peso para ambos.
  • - Tengo una idea Seob.. no podemos dejar que esto nos gane..
  • - ¿Idea?.. ¿Cuál?..
  • - Vamos a salir a divertirnos, a olvidar esto.. a olvidarnos de ellos.. aunque antes hablaré con Seung, quiero que él mismo me diga lo que sucede..
  • - Esta bien.. pero ¿No será como un clavo saca a otro clavo?
  • - No.. no vamos a ir en busca de alguien, será lo que tenga que ser.. pero necesitamos distraernos.. ¿Te parece este fin de semana?
  • - Claroo, es una buena idea, aunque es Lunes.. estos días serán tormentosos..
  • - Lo sé..
  • -¿Entonces?
  • - Nos vemos el fin de semana, a las diez de la noche .. te paso a buscar ¿Ne?
  • - Ne, estaré esperando.. cualquier cosa me llamas..
Ese fue el acuerdo que tomaron, y para desviar las tensiones prefirieron jugar Xbox, no hubo necesidad de almorzar, un par de bocadillos y algo de beber les bastó para terminar el resto de la tarde perdidos en muchos juegos, hasta la noche, donde Yoseob  regresó a su casa.
——
Ahora que Yoseob se había ido era la oportunidad perfecta para llamar a Seung, no podía esperar para saber que sucedía.. ¿Por qué no le había dicho que le gustaba Jun? Se suponía que iban a volver a ser novios, parecía ir todo bien ¿Qué acaso era ciego? No, solo ingenuo.
Buscó el número de su móvil con ansiedad, y no fue hasta el segundo tono que recibió respuesta.
  • -¿Seung?.. Tenemos que hablar.. ¿Eh? ¿Cómo que estas aquí?.. Bien, te abro la puerta de inmediato.

Cortó y fue lentamente hacia la puerta limpiando el sudor de sus manos sobre la tela del buzo de su pantalón, debía mantenerse estable, no quería mostrar debilidad.. pero ya estaba completamente acongojado y mucho más cuando abrió la puerta y vio el rostro del mayor que mostraba una clara angustia, no seria una charla muy bonita..
  • - Kwangie..
  • -Seungie..
  • -Hola..
  • - H-Hola..
  • -¿Puedo pasar?..
  • -Claro, disculpa.. adelante..

Se escuchó el profundo respiro por parte de Hyunseung, y Lee se hizo a un lado para que entrara y cerró suavemente la puerta, guió al mayor hasta la sala donde había compartido con Seob hace un rato y lo invitó a sentarse. Seung se negó, no venía a socializar, trataría de hacer las cosas lo más rápido posible, si no, sentía que flaquearía.

  • -¿Seguro que no quieres sentarte?
  • - No, gracias.. seré breve..
  • - ….
  • - Veras.. creo que me gusta alguien más..
  • - ¿Crees?..
  • - No.. estoy seguro de que me gusta alguien más..
  • -¿Hace cuanto?..
  • - Hace tiempo.. perdóname por no haberte dicho antes… jamás ha sido mi intención lastimarte.. de verdad..

Lo había escuchado, no tuvo necesidad de interrogar, Seung le estaba confesando que le gustaba otra persona, aunque ya sabía perfectamente de quien se trataba, sus parpados no podrían contener más las lagrimas que querían huir, apretó la mandíbula haciendo crujir los dientes y preguntó.

  • - ¿Es JunHyung, verdad?
  • - ¿Ah?.. ¿Cómo sabes?
  • - ¿Que importa? el punto es.. ¡No! ¡No hay punto! ..
  • -Kwangie.. no.. no quería que..
  • - Calla.. por favor, calla..
Le decía de manera suplicante, realmente no quería escuchar excusas que para este momento no eran más que un desperdicio de palabras, sólo quería llorar, librarse, ahora sabía lo que exactamente YoSeob debió sentir cuando Jun le dijo que ahora él oía, sólo que a su parecer, Seung era más suave.

  • - Esta bien.. perdón..
  • - ¿Perdón?.. ¿Que te voy a perdonar?.. No tenemos nada.. no me engañaste..
  • - Aun así..
  • - No entiendo.. realmente no debes pedir perdón
  • - Debí decirte antes..
  • - Pero no lo hiciste.
  • - Por eso, perdón por tardar tanto.. si cree cierta ilusión en ti
  • - Desgraciadamente lo hiciste, y a conciencia
  • - … lo que menos quiero es lastimarte
  • - Lo estas haciendo justamente ahora
  • - No puedo mentirte.. ahora quiero estar con Jun..
  • - …..
  • - Espero algún día me perdones..
  • - ¿Tienes algo más que decir?..

    Hyunseung, negó levemente.
  • - Bien.. ahora supongo que entenderás que quiero estar solo..
  • - Sí..
  • - Sabes donde esta la puerta..
No quería que se fuera, pero le estaba lastimando, verlo le dolía demasiado, hace unos días creía ser alguien muy importante en su vida, pero resulta que ahora el mayor gusta de otro, y puede que esas palabras simplemente hayan sido falsas, y se llenó con una estúpida esperanza de volver a estar juntos, había sido muy tonto. Se dedicó a observar como Seung se alejaba lentamente arrastrando sus pies hasta la puerta, y no pudo evitar detenerlo con la voz.
  • -Seungie..
  • - ¿Ahm?..
  • - .. Yo te quiero..
El más alto no respondió, pero Kwang pudo ver como una sonrisa se dibujaba en aquel rostro y salía del departamento cerrando suavemente la puerta tras él.

——
  • - ¿Como te fue?
  • - Creo que bien..
  • - ¿En serio? ¿Lo tomo bien?
  • - Se puso a llorar igual.. pero no me grito, ni dedico palabras de odio.. nada, fue.. raro.
  • - Eso es bueno, un problema menos.. al fin podremos estar juntos.
La mano de JunHyung se apoyaba sobre la de Seung, que estaba afirmada sobre su muslo izquierdo, y acarició con las yemas de sus dedos el dorso del mayor en señal de apoyo, para luego echar a andar el motor del auto que conducía.

  • - Te llevaré a tu casa ¿Sí?
  • - ¿Seobie cómo está?..
  • -¿Qué? ¿Qué tiene que ver él, aquí? Bien, supongo.. no hemos hablado
  • - Ah..
  • - ¿Te preocupa su estado? Já, a mi me sorprende.. siempre me llamaba al primer día que terminábamos rogando que regresáramos, esta rompiendo su marca.
  • - No seas cruel..
JunHyung frunció el ceño y detuvo el auto en seco, importándole poco si generaba atochamiento con los autos que estaban detrás suyo y se giró para ver a Seung.

  • -¿Quienes estar conmigo, no?
  • - Claro que sí..
  • - Entonces eso debería bastar, si nos dejamos llevar por el dolor de los demás.. nunca seremos felices, y no es que sea cruel, trato de verlo con humor.. No creas que no me da pena, pero no puedo hacer nada más por Seob, lo mejor que hice fue ser sincero.
  • - Sí, tienes razón, es que todos eramos muy buenos amigos y no me gustaría que la amistad se rompiera..
  • - Hay que ser maduros, llevamos años de amistad..
  • - Son ellos Jun.. no pidas que sean totalmente maduros..
  • -Tendrán que aprender, todos debemos aprender.. así es la vida, lo superaran ya vas ver que seremos igual de amigos.

El escandaloso ruido de unas bocinas  les avisó que atrás suyo se encontraban un montón de conductores enojados. El menor solo rió y le robó un beso apasionado a Seung para seguir conduciendo en dirección a  casa de este mismo.



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Comenta
apalapastrafa sent: Quede tonta con tu Fic */* Ame el Kiwon y el junseob, algsdjahsfdkasghkdasd >< Hermoso */* mil veces hermoso, Felicitaciones, muy lindo, espero con ansias el sig. capitulo! Fighting (Y)

Muchas gracias por leer y por el comentario ;; 

Me apresuraré con el siguiente asdjewj gracias de nuevo ;u;

wowouus sent: Estaba vagando por el tag del KiWoon y me topé con tu fic, y me encantó! La historia, como está narrado, como desarrollas a los personajes, todo, todo, estoy ansiosa por el próximo capítulo. ¡Fighting! ❤

Ay, muchas, muchas gracias por leer y por el comentario ;;  

Es la primera vez que hago algo así alkdjwek. Muchas gracias de nuevo. ;;  

lalalaleaveoutalltherest sent: Hola, me encantó tu historia ;; Espero que la sigas :c<3

¡Ay! ;; Muchas, muchaaaaaaaas gracias. Claro que la seguiré, sólo que soy un poquito lenta adljsdkj. Gracias por leer.